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Mi viaje a la Bretaña Francesa (Road Trip: Día 5, 6 y 7)

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¡Hola!

seguimos con mi viaje en carretera por la Bretaña Francesa 🙂 (si no habéis visto el post 1 y 2, os lo dejo aquí: POST 1 y POST 2)

El post de hoy comienza con nuestra salida de Vannes en dirección a Rennes, pasando por varios castillos por el camino.

 

 

La primera parada la hicimos en la Fortaleza de Largoët, un castillo muy deteriorado pero con mucho encanto. La entrada es de pago, pero merece la pena por ver sus campos verdes y lo que queda del castillo. En la entrada puedes ver carteles que avisan de su deterioro y de la posibilidad de caídas. Si vas con niños o mayores, evita subir, ya que los escalones y ventanales son peligrosos. Si te gusta la aventura, sube con cuidado :p

 

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Seguimos la ruta hacia el Castillo de Trédion, que a día de hoy es un hotel y que solo pudimos visitar por fuera, ya que esa mañana había una boda en sus jardines.

 

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Nuestra siguiente parada es Josselin, un pueblo precioso de casitas medievales y con un castillo aún habitado por los descendientes de los duques de Rohan (el decimocuarto duque de Rohan). Como era la hora de comer, aprovechamos para tomarnos algo en el centro de Josselin, al lado de su catedral. El pueblo es bastante turístico y con muchas tiendas y restaurantes y es perfecto para darte una vuelta entre sus casas y habitantes.

Después de comer, no quisimos perdernos entrar en el castillo. La visita es guiada y está en español, en el que pudimos ver la planta baja, que es lo único que se visita, ya que los demás pisos siguen habitados. Si os interesa la historia de Josselin, merece mucho la pena conocer más de los entresijos de reyes, reinas y duques de Bretaña y Francia.

 

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Tras Josselin, nos fuimos al Castillo de Trecesson, que no se visita y que solo puede verse desde fuera, al estar habitado aún por los descendientes de sus creadores.

 

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Como estábamos cerca, fuimos a ver el Bosque de Brocéliande, en Paimpont. Le forêt de Brocéliande cuenta con 7000 hectáreas de bosque que son los restos de uno mucho más extenso. Allí se sitúan las novelas de la Mesa Redonda y las leyendas del Rey Arturo.

El bosque no es demasiado frondoso debido, principalmente, a incendios y a la mano del hombre. Aún así, el lugar es muy místico y, para mí, merece la pena la visita. Eso sí, ten en cuenta que vas a andar y hacer mucho senderismo para poder ver todas, o casi todas, las atracciones que tiene el bosque. Las que pude ver fueron la Tumba de Merlín, La fuente de la juventud y La tumba del Gigante, la mayoría monumentos megalíticos.

 

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Para finalizar el día, nos fuimos a Rennes, donde teníamos alquilada una casa del siglo XV en pleno centro de la ciudad. El estudio está totalmente reformado y lo recomiendo al 100%. El hospedarse algunos días en casas con tanta historia, es una experiencia muy chula, además de estar situada en el centro histórico de la ciudad <3 Si os interesa, el apartamento se puede alquilar por Booking y su nombre es Breizh Cocon.

 

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Al día siguiente nos dedicamos a conocer la ciudad de Rennes. Lo mejor es el centro histórico, lleno de casas medievales y de comercios. Nosotros tuvimos mala suerte al caer en el día en que cierran todo y no abren hasta la tarde, por lo que solo pudimos pasear por sus calles y marcharnos con el coche a otro lugar.

 

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Así que seguimos la ruta hasta Combourg y su castillo.

 

 

Para poder entrar a ver el castillo, hay que pagar primero por ver los jardines y después por la visita guiada. Como nosotros no teníamos demasiado tiempo, solo pagamos la entrada a los jardines y vimos el castillo desde el exterior.

 

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Una vez que paseamos por sus jardines, nos fuimos a ver el Menhir du Champ Dolent. Es uno de los menhires más importantes de Bretaña con 9,5 metros de altura y 8,7 de circunferencia, con un peso de 150 toneladas. Lo más impactante es que proviene de rocas que se encuentran a 5 km, es decir, los que lo construyeron tuvieron que transportarlo hasta allí :O

 

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Nuestra siguiente parada es Saint-Malo, una ciudad costera y de vacaciones para los franceses. Las playas son kilométricas y la subida de la marea es tan impactante que deja sin playa a la ciudad. Me encantó su ambiente, sus puestos de pintura y su preciosa playa. Un sitio que no te puedes perder y que, si dispones de más días, perfecto para alojarte y disfrutar de su ambiente de costa y veraneo.

 

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Tras pasear por la ciudad de Saint-Malo, nos fuimos hacia Dinan. También es una ciudad preciosa que hay que visitar y, sobre todo, hay que subir a sus murallas para tener las mejores vistas. Si tienes tiempo, aprovecha para tomar algo en las orillas del río y no olvides visitar la Torre del Reloj.

 

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Antes de volvernos para Rennes, pasamos por el Castillo de Bourbansais, que incluye parque, castillo y un zoo :O Como llegamos bastante tarde, solo pudimos verlo desde fuera.

 

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Terminamos el día volviendo a Rennes para descansar.

Al día siguiente, el tour que hicimos fue éste:

 

 

Como Mont Saint-Michel es visita obligatoria y siempre está lleno de gente, salimos temprano para no pillar demasiado atasco. Si vas con coche, olvídate de aparcar cerca de Mont Saint-Michel, ya que han alejado los aparcamientos a varios kilómetros de allí, por lo que tendrás que dejar el coche (pagando 12€ el día)  e ir en autobús o carro llevado por caballos (de pago). Nosotros elegimos la opción del autobús que era gratuito desde el parking y te deja en el nuevo puente hacia Mont Saint- Michel.

Ya desde ahí impresiona muchísimo. Un único punto en un sitio casi deshabitado es increíble. Sinceramente, los turistas quitan mucho encanto al monte, ya que hay tantos que vas casi en cola todo el rato. Las calles, además, al ser tan estrechas no te dejan darte cuenta ni dónde estás. Aún así, es visita obligada subir a la Abadía. Si puedes, compra las entradas por internet. Aunque es un poco más caro, merece la pena quitarte 40min más de cola.

Las vistas desde la Abadía son impresionantes. Nada más por eso merece la pena la subida.

Una vez que estés abajo, aprovecha para dar una vuelta por las marismas y llegar hasta las zonas con barro. Te recomiendo que vayas con calzado, tipo botas de agua, para que puedas disfrutar del terreno sin miedo de que puedas terminar lleno de barro.

 

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Una vez que terminamos de visitar Mont Saint-Michel, nos fuimos a Fougères para ver su castillo que, se visita, pero al cerrar a las 18:00h, no pudimos entrar a verlo.

 

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Antes de volver a Rennes, pasamos por Vitré y su castillo. Como también era tarde, no pudimos entrar a ver el castillo de Vitré, pero pudimos pasear por sus calles medievales y ver los exteriores del castillo.

 

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Y aquí termina nuestro precioso viaje, después de más de 1100km de recorrido y muchas experiencias vividas, no sin antes dejaros un vídeo resumen de mi viaje:

ROAD TRIP: Bretagne 2016 from Nicolas Legros on Vimeo.

Espero haberos animado a conocer la Bretaña Francesa y, por supuesto, podéis escribirme si necesitáis más datos de mi viaje 🙂

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